Recent Posts

Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivencias. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de abril de 2019

Just Kids - Patti Smith


Naida came to visit us at home in Crystal Palace. She brought with her a bag full of belongings that I had commanded her to keep while I was away. It was longer than what we thought and I was not expecting to get back any of my books that I gave her, but here she was, excited to see me reuniting with them. I opened the bag and took the items carelessly but still acknowledging the fact that I was seeing them for the first time in a very long time. I did not recognize all of them as if I had forgotten some, and not all of the books that I've given her were in the bag because Naida has been moving houses numerous times in the past 4 years so she has been leaving some items behind. (fair enough).
I was particularly happy to see one book there. It was a first edition of Just Kids by Patti Smith that I found second hand in Paris. I had used it as a diary during my first months in London in 2013. In it, I wrote about my feelings in the midst of an abusive relationship. My plans on how I was going to fix both our lives and my first impressions of London. Some passages I remember by heart. I put the books down and we had a long chat, as we use to do. After she left I let Lucas watch some TV and I properly met with my books again. I sat down and open each one of them. I noticed Camera Solo by Patti Smith might belong to her, I don't remember owning it and it has a postcard inside that reads: "Naida, happy birthday form the 5 of us upstairs".
I went through all the pages of Robert Mapplethorpe's "Polaroids". I got it as a gift on my first birthday in London. Then with a heavy heart, I decided to open Just Kids and read through some of those memories. I remembered the first page, scribbled in black pencil all around the title until the very edges of the 4 sides of the page. The pencil started very sharp at the beginning, leaving a very fine mark under every word, but it kept on going softer and softer until the last words written. I turned the hardcover and opened the book. Around the title: nothing, white, blank.
The book was immaculate.
I looked through the next pages, and I noticed the book looked new.

I think maybe Naida lost the book and wanted to replace it. I am here now and it feels almost natural that those words are gone. That I can not even go back after them. London has shown me in this first month back, that there's a part of me that never left and a very new one. I feel out of place sometimes, and others I feel like home as I had never left, as those perfect days in which all struggles seemed worth it and all my life seemed like an adventure. There is this chapter that is over. A chapter I can no longer revisit. And it's ok. Through letters to Naida I have healed, and she is now the medium to show me, with an object I can hold in my hands, that I can see with my eyes: It's over. There is nothing left of this pain. There is nothing left but the memories that can help me move forward.
So I found also poems that I thought lost. I wrote them during the happiest days of my life.

Oh I love you
Mardou would walk barefoot
through the streets of Tangier
And she would hear the prayers
at night
with tears in her black dark-as-the-night eyes
I love you
As I think of them lovers
He would wait for her
through winter and summer
He would miss her tears
And write letters about time
Mardou barefoot
through the streets of San Francisco
Hot evenings as holy as devotion
No matter where we are
is love
what keeps us writing
and the world turns
and silence might feel threatening
but someone else is
out there
also loving
as much as Jack loved barefoot Mardou

_________

*The Beat Book, writings from the Beat Generation, with hundreds of highlighted paragraphs and notes on the margins. I tore that book down. I took it to pubs after work and wrote in the middle of a page:

"half angry - half drunk
half poem - half page
half Allen - half myself"

I confessed: "I will cover your empty spaces with the bluest ink my silver pen can deliver. I love you till the edge of the page and back".

I could cry but I'm so blessed.

jueves, 14 de marzo de 2019

I Love Dick - Chris Kraus


With 3 coins in my pocket, I walk towards the cafe for an hour of privacy, an hour of work. I stop at the charity shop and go through all of the coats, I imagine wearing some of them on a rainy day like this, would this one be warm enough? would it cover my wrists? I feel cold when the wind touches my wrists. Then I go through the bookshelf. All 50p and 1 pound books. I pick one up, as I've read about it somewhere. "I love Dick" a feminist novel that dares you to read it on the bus. I pay the woman at the counter with one coin, and put the book in my tote bag. I continue my journey to the cafe thinking what can I afford with my other 2 coins, cause I need to sit down for a while, and work, and be alone.
I don't know what a macchiato is but it's the only thing I can afford from the board.
And here I am, sending a message to my self with the free wifi from Nero.

<3 little days, little mornings, little words, I love little London.

viernes, 8 de enero de 2016

El Pasado - Alan Pauls

No puedo terminar El Pasado. Lo he intentado cientos de veces pero me topo con las polaroids que dejé dentro del libro y mi mente automáticamente viaja hacia algún recuerdo, o las frases complejas y perfectas y sofisticadas de Alan Pauls me urgen escribir y a veces, ni siquiera eso puedo, escribir, no escribo hace un tiempo, pero cierro el libro, porque quisiera sentarme a escribir, más que seguir leyendo, y entonces, no puedo terminar El Pasado.
Segundos atrás dejé pasar mi último intento de terminarlo, creo que se nota en la extensión de ese primer párrafo, tan invadido de un estilo ajeno, al menos el que me ha llevado a superar estos meses de silencio.
Ahora en español y con una gramática un tanto pretensiosa, me encuentro decidiendo que ese será definitivamente mi último intento. El último que acaba en una pared inútil. El último y definitivo, el que da paso a una primera vez en mucho tiempo, en que ese impulso desemboca en un uso proactivo de la inspiración.
Entonces cómo llegué aca?
Cómo llegué a este lugar del que estoy a punto de salir? Tal vez por esa promesa, las palabras ahora fluyen confiadas.
Unos meses atrás Frank y yo planeábamos un fin de semana fuera de Londres.
Lo único que habíamos decidido era la fecha, pero el destino era un manojo de opciones infinitas.
Fantaseamos con una cabaña en medio del bosque, en algún lugar remoto de Finlandia. Yo soñaba con una estadía colorida, exótica y silenciosa en las ciudades antiguas de Marruecos. Cuando mencionaba “vacaciones” mis compañeros de trabajo ofrecían todo tipo de ideas: un fin de semana en las montañas de Bulgaria, un pequeño viaje por las rutas del Sur de Francia, hubiera seguido los familiares pasos de Winterbottom a través de Génova, una ciudad Italiana que siempre quise conocer después de ver su película, o también hubiera buscado a Sylvia en Estrasburgo. Pero plena temporada, nuestra fecha se acercaba rápidamente y los precios aumentaban. Nos dimos cuenta de que estábamos improvisando demasiado, para hacer alguna de esas locuras viajeras había que planearlo mejor o nos costaría muy caro.
Entonces lo decidimos. Ibamos a ir a París por el fin de semana. El pasaje en micro era baratísimo, y podríamos gastar el dinero en el hospedaje. Yo había ido a Paris unas semanas atrás con Luciano, pero Frank y yo nos habíamos quedado con ganas de disfrutar la ciudad juntos y solos. Era el destino ideal para improvisar y planearlo rápido.
Pero justo antes de comprar los pasajes, cambiamos de idea. Frank había querido durante meses mostrarme un parque de diversiones en Holanda, a donde iba cuando era chico con su familia. Y el precio de los pasajes en bus era equivalente a viajar a Paris. “Long story short” viajamos en avión a Amsterdam y teníamos la vuelta en bus.
El plan era primera noche en Amsterdam, después De Efteling, un día en Zwole, su ciudad natal y volver esa noche a Amsterdam para pasar un día más antes de volver a Londres.
Llegamos con el tiempo justo a Gatwick para tomar el avión. Nuestro vuelo salía de la terminal 4, a la que se accede con un tren interno desde la terminal 3. Esperamos en el pasillo hasta que el próximo tren llegó completamente vacío para trasladar a la siguiente tanda de pasajeros. Nosotros estábamos primeros parados delante de una de las puertas, y cuando finalmente pudimos entrar, vimos un bolso negro olvidado en el centro del vagón. Lo miré a Frank, sé que los dos pensamos lo mismo. Le dije que debíamos avisarle a alguien, pero miramos a nuestro alrededor y no había ningún guardia. No teníamos todo el tiempo del mundo y el tren comenzó a llenarse de gente. Teníamos que tomar ese vuelo, así que desistimos y subimos al tren.
“Mejor prevenir que curar” resonaba en mi cabeza y una sutil culpa me invadió el cuerpo durante los pocos minutos que dura el viaje de la estación 3 a la 4. En cuanto a “qué” sé que pensamos los dos cuando nos miramos, es “ataque terrorista”. Ya había vivido suficientes años en Londres como para notar que la falta de tachos de basura en King’s Cross y otras estaciones clave, se deben a la prevención de estos ataques. Y el audio de la mujer diciendo “no deje su equipaje descuidado, cualquier artículo encontrado sin supervisión será destruido” suena ya como un mantra en mi cabeza, parte de la naturaleza de este continente. Se siente como si estuviéramos programados para temer este tipo de situaciones. Si ves un bolso abandonado, tenés que avisar.
Pero nosotros no avisamos, seguramente no era nada…
Pasamos una noche en Amsterdam, después un día hermoso en De Efteling y otro día empapado en Zwole donde festejamos el cumpleaños del hermano de Frank comiendo papas fritas y tomando cerveza.
Cómo terminamos durmiendo en El Hilton de Amsterdam es una pequeña historia que tal vez contaré en un futuro, pero el hecho que opacó todo nuestro fin de semana, y tal vez el hecho que inauguró mi silencio, fue la noticia con la que nos encontramos cuando prendimos la tele de la habitación después de haber hecho el amor.
Recuerdo ese segundo en que volví a la cama envuelta en la bata blanca, mientras me acercaba Frank dijo con el control remoto en el aire, y sin volver su mirada hacia mí “algo pasó en París”.
No dije nada, no pregunté qué, me senté en la cama preocupada, como si no hubiera ni la mínima chance de que “eso que había pasado en París” no fuera digno de una absoluta atención.
A esa hora de la noche el número de muertos era una especulación que rondaba los 150.
Había todavía 90 rehenes dentro del Bataclan, y comenzaban a llegar las noticias de los ataques paralelos en distintos puntos de la ciudad. Ese día se filtraron varios videos, de los cuales recuerdo uno en particular, donde un hombre filmó con su celular desde la ventana de su casa, gritando “
S'il vous plaît , ce qui se passe ? “ a la gente que corría por la calle arrastrando cuerpos, escapando de los incesables disparos que se escuchaban extrañamente cerca para ser una simple calle en un simple barrio de París.
Las pesadillas comenzaron esa noche. Nuestro último día en Amsterdam lo pasamos caminando tranquilos por las calles grises de un día lluvioso, contactando a los amigos que posiblemente pudieran estar en París ese día, chequeando que ellos y sus seres queridos estuvieran bien. Era una ruleta. Cualquiera podría haber estado en uno de los puntos atacados. Podríamos haber sido nosotros. Podríamos haber estado ahí tan fácilmente. De hecho, íbamos a estar ahí, ese mismo día, pero una idea, solo una idea, desvió nuestro destino. No había nada que impidiera que estuviéramos ahí ese día, más que otra opción igual de factible.
Pensé en el bolso negro. Nos prometimos jamás obviar una situación así otra vez. Que estúpidos.
Pensé en Cromangon, hasta ese día lo más terrible que había visto por televisión ocurrirle a quienes podían ser mis amigos, mi familia, yo misma.
Pero esta vez tuve miedo del mundo. De seres humanos como todos nosotros, tan reales como Frank, como mis hermanos, capaces de matar uno detrás de otro, a cientos de desconocidos.
Nos sentimos protegidos por la humanidad del criminal, a veces, ante una situación de peligro hipotética, creemos que al menos “matar” es difícil para cualquiera y que podemos salir vivos de una situación violenta.
Este no era el caso. Los que sobrevivieron los ataques lo hicieron de casualidad. El objetivo único era matar. No “matar a alguien”. El objetivo y el mensaje era solo MATAR.
Mi mamá, que toda mi vida me había llamado preocupada por distintos motivos, sobre todo sus alucinaciones dramáticas maternales, esta vez, ni había intentado comunicarse conmigo. Obviamente ella ni siquiera contaba con la posibilidad de que estuviéramos en Paris en ese preciso momento, pero yo sabía que sí, que lo más extraño era que no estábamos ahí, solo por un cambio en nuestros planes.
Le escribí a mi hermana en Portugal, y a mi hermano en Argentina. Sentía que tenía que recibir noticias suyas a pesar de estar tan lejos de lo ocurrido. Me sentí tan indefensa, insegura.
Teníamos que volver a través de Francia y mi mamá nos insistía que nos quedemos en Amsterdam.
Económicamente no era posible.
Yo sentí genuinamente miedo de volver a Londres.
Durante los días siguientes las amenazas aumentaron con el Reino Unido como uno de los principales blancos, los fuegos artificiales nunca cesaron en la ventana de mi cuarto y las sirenas de policía aumentaron considerablemente.
Me encerré en mi cuarto durante días mientras no tuve que ir a trabajar, y prefería pasar todo el tiempo con Frank, fuera o dentro de la casa, si pasaba algo, nos pasaba a los dos.
Me enojé tanto con los vecinos. “Les parece un buen momento como para andar tirando fuegos artificiales?” le decía a Frank cada vez que escuchaba un petardo desde mi habitación. Explosiones que no cesaban desde ese pasado 5 de Noviembre.
Policía armada custodiaba las estaciones de subte, y a cada ruido anormal yo reaccionaba con un saltito de miedo. Observaba a cada persona que pasaba a mi lado, y me he sentido mareada al intentar poner ojos en cada uno de ellos, siendo tanta la gente en las calles de Londres.
Me vi a mi misma desconfiando de desconocidos.
Practiqué en mi mente tácticas de escape.
Y cada noche. Una detrás de otra, soñé que hombres de negro invadían un lugar común y disparaban con armas de guerra al azar. Siempre un lugar distinto. Un lugar conocido distinto. Y siempre alguien distinto moría en mis sueños. Yo he recibido disparos, me he escondido en lugares oscuros, y hasta he trepado árboles en mis sueños para escapar de estos hombres armados. Casi siempre me encontraban. Casi siempre presenciaba un asesinato, o varios. O pretendía mi propia muerte para no atraer su atención.
Algunas noches concilié el sueño únicamente a la madrugada, bajo el efecto agobiante de querer irme de esa ciudad instantáneamente, quedarme un minuto más era tortura.
Un día, viajando en subte, se abrió de golpe una ventanilla de ventilación, y entró una ráfaga de polvo que nos abrumó a todos. Me asusté, especulé, creí que algo pasaba, que era un ataque. Miré a mi alrededor y todos los demás pasajeros se recuperaron del susto rápidamente. Frank me dio la mano y respiró hondo como aliviado de que en realidad nada había pasado.
Faltaba solo una semana para el último día de trabajo de Frank en Tonic and Remedy, y llegaba fin de mes. Le dije que me quería ir. Que podíamos ir a Amsterdam como él había propuesto meses atrás. 
Era el momento ideal, porque si nos íbamos ya mismo, no debíamos volver a pagar la renta el siguiente mes, y podíamos usar ese dinero para una renta en Holanda. El debía buscar un trabajo nuevo y era lo mismo buscar en Londres que en Amsterdam. Dejar mi trabajo no era el fin del mundo, recién había empezado, y no significaba un factor de apego con Londres. Sumado a todo esto, mi amor por Londres se veía considerablemente opacado por el miedo que me invadía cada vez que salía de mi casa.
Long story short again: la familia de Frank nos ofreció una casita de vacaciones en Warmond, un pueblo a media hora de Amsterdam en tren, que podíamos alquilar mientras buscábamos trabajo y un departamento propio. Instalados en Warmond buscamos trabajo y fuimos a Amsterdam numerables veces para entrevistas y en búsqueda de nuestro propio hogar.
En el pueblo nos aburrimos mucho, miramos muchas malas películas, pasamos las fiestas con pocos lujos, Navidad con la familia de Frank y Año Nuevo con una cena romática solitaria, frustrada por una mala selección de recetas.
Pero el 2016 nos recibió con la energía renovada. Ideas inspiradoras que me mantienen ocupada y buenas noticias, que nuestros planes y nuestras acciones nos están llevando a buen puerto.
Londres tiene fama de ser una ciudad difícil. Difícil de pagar, difícil de digerir. También difícil de abandonar, es cierto, incluso Frank lo siente a veces (lo sé).
Pero era el momento indicado para darle una oportunidad a otra ciudad, a mostrarme ese lado de Europa que no conozco. Donde una ciudad no te chupa hasta tragarte.

martes, 15 de septiembre de 2015

El Pasado - Alan Pauls

Compartir esa turbulenta y apurada ola de emociones que dispara un párrafo perfecto, es un privilegio que no todos los amigos tienen. Yo lo tengo con mi amiga Cele. Mujer que admiro y siento cerca, más cerca que algunas amigas a pocas estaciones de tube de distancia.
Alguien me dijo hace poco "a ponerle pilas, trabaja más por tus objetivos, ya hace 2 años que estás ahí..."
Yo digo "trabajá para abrazar tu presente, las vidas de todos están llenas de obsequios, ya tenés razones para sentirte orgulloso, agradecido, privilegiado, exitoso. Trabajá para abrir los ojos. Y ver lo que está. No lo que te falta. Eso siempre es muy fácil de visualizar."

lunes, 14 de septiembre de 2015

El Pasado - Alan Pauls

Leer con una lapicera entre las hojas,
ahí lista para adueñarnos de esos párrafos fascinantes
de los que nos hubiera gustado ser creadores.
Recuerdo esa sala del museo, en la ciudad de los libros
donde aprendí a dejar marcas como cicatrices
sin culpa
puro placer
Yo te lastimo libro mío
Tal vez por venganza
Ayer me hiciste llorar
Cuando al abrir la puerta me encontré con la valija de mi novio
lista para partir a Holanda
Y me vi tentada de esconder una carta
como Sofía,
entre el traje que dobló perfectamente para usar en el casamiento de su padre
y la pila de calzoncillos.
Lo vi abriéndola en medio de una habitación de hotel estándar
La carta plegada prolijamente dentro de un sobre azúl lavanda
escrita en un inglés ajeno
-el único común a los dos-
algo especial que no hubiera dicho ninguna de esas noches de confesiones apuradas.
Pero como pasa a veces en esas frases largas de Alan Pauls
en donde el volúmen de las palabras es el producto de una conjunción entre los hechos de la historia y las posibilidades que alguna vez imaginó el autor para sus personajes
-o las que sus personajes imaginan para ellos mismos-
lo de la carta en la valija nunca pasó.


domingo, 26 de abril de 2015

Road Movies - Lee Ranaldo


y así se hicieron las 3 de la mañana, hablando de arte, de los amigos y del mundo enorme, y dijiste, que hacer música no es un talento inherente a nadie, por lo tanto nadie está privado de hacerlo, solo hay que tratar, y fuiste tan genial, riéndote, y en silencio, y verborrágico como te ponen las cervezas, y lo que sea que hayas tomado antes de verme que hizo que tus besos tengan sabor a adolescencia subterránea.
Sí, soy poeta.
Sí, tenemos suerte.
Sí, viajaré con vos este verano.

and so it was 3 in the morning, talking about art, and friends, and the huge world, and you said that to make music is not an inherent talent, therefore no one is deprived of doing it, you just have to try, and you were so great, laughing, and in silence, and verbose as you usually become after a few beers, and whatever it was that you were drinking before seeing me, which made your kisses taste like subterranean adolescence. 
Yes, I am a poet.
Yes, we are lucky.
Yes, I will travel with you this summer. 



miércoles, 22 de abril de 2015

Tres - Roberto Bolaño

Cuando llegué a King's Cross terminé el libro de Bolaño.
Una china me miraba las piernas con unos ojos enormes y hermosos.
No hacía calor pero me sentía deshidratada.
Tal vez por haber dormido poco y haber tomado cerveza la noche anterior.
Mi botella de agua estaba fresca.
Helada en realidad.
Y cada sorbo era sentirme un poco mejor.
Ayer soñe con mucha gente.
Mucha gente en una misma fiesta.
Denis estaba ahí,
como siempre fumando,
y usaba un tapado negro
y hablaba con una chica.
Me vio y se volvió a mi.
Me dijo un "hola" tranquilo.
Como los suyos
Estaba cambiado y tenia barba rubia
"Estas muy cambiado" le decía en castellano
No se si él me contestaba en inglés o en frances.

22 de Abril, adjunto mi sueño preferido de Bolaño:

22. Soñé que encontraba a Gabriela Mistral en una aldea africana. Había adelgazado un poco y adquirido la costumbre de dormir sentada en el suelo con la cabeza sobre las rodillas.
Hasta los mosquitos parecían conocerla.

martes, 14 de abril de 2015

Tres - Roberto Bolaño


¿Un paisaje borrado? ¿Un rostro en primer plano? ¿Unos labios que articulan otra palabra?
Tres, Roberto Bolaño

Una vez más Bolaño en el centro de mi karma.
Durante mi viaje a Argentina intenté escribir el guión para mi película pero solo podía escribir posía gracias a un libro llamado "Road Movies". Al menos algo de cinematográfico tenía la situación... Comencé a escribir una serie de poemas titulada "Road Movie" gracias al maldito libro que me obligó a pensarlos. Pero un día viajando en bondi (soñando con traducir a Pizarnik, escribirle una carta a Cozarinsky, y enseñarle español a un escritor inglés) uno de esos poemas detonó una imagen en mi cabeza. Era el final de mi película. Un rostro en primer plano. Unos labios que articulan una palabras. Cerré "Road Movies" y anoté la idea en mi celular.
Ya en Londres, habiendo dejado de luchar contra mi dificultad para escribir en español, me encuentro con la primer noche, que me llena la cabeza de prosa porteña. Una argentina fascinada con su vida en una ciudad que ya no le es ajena, pero que le es ajena.
Ayer murió Eduardo Galeano. Me hizo pensar en Cele, quien finalmente pudo entregarme una copia de "Las Venas Abiertas de America Latina" hace solo algunos días. con una pequeña dedicatoria de su puño, letra y amor.
En la estación Old Street descubrí una pequeña librería, y en el sector de poesía, algunos libros bilingues de Bolaño. Cele, que alguna vez decidió que me iba a enamorar de Bolaño con "Los Detectives Salvajes", vino a mi mente otra vez. Compré "Tres" y en el subte, mientras leía, me encuentro con escenas cinematográficas, con viajes por la ruta, con poesía en español y en inglés, y con el final de mi futura película.

domingo, 8 de febrero de 2015

On The Road - Jack Kerouac

Y de golpe estoy en medio de otra noche Londinense, tomando cerveza con un extraño, y en el centro del escenario, detrás de los respaldos de las sillas de madera (nos sentamos atrás por si nos surge la necesidad de reirnos) una chica con trenzas rubias y un overall de jean y unos guantes blancos hace música con ladrillos y piezas de metal oxidado, haciendolas chocar entre ellas mientras que un pelado a su lado grita en el vacío de un platillo que resuena en todo Cafe Oto. Al mismo tiempo alguien improvisa sonidos únicos con un violín, tambien alguien toca distintas trompetas, la chica deja los ladrillos se saca los guantes y agarra una flauta traversa, la desarma, y toca con una de las mitades... El caos se tranforma en una música relajante, no puedo explicar cómo pero puedo afirmar que podría haber dormido en medio de todo ese ruido. Y luego de observar con atención percibo la inquebrantable conexión entre todos ellos y miro a mi alrededor, solo velas iluminan el lugar y algunas lámparas de baja intensidad, nunca estuve acá pero podría volver infinitas veces. Ya no me sorprende la cantidad de cosas que jamás experimenté antes, pero recibo cada sorpresa con la misma alegría y emoción con que una niña ve el mar por primera vez.
Despues nos contamos secretos y caminamos por las calles invernales del barrio más lindo de esta ciudad, hace un rato había pensado que ya estaba aburrida de no conocer(te), pero no... Se acercó el 243 y el extraño me dijo luego de preguntar si ese era mi colectivo: "seguramente vos vas a apreciar esto más que yo. Es una piedra que agarré cerca de donde vivía Kerouac"
Me subí al colectivo pudiendo solo demostrar mi sorpresa al exclamar la versión en ingles de "me estás jodiendo?" y me senté con la piedra en la mano. La piedra estaba caliente, seguramente por haber estado en su bolsillo toda la noche.

domingo, 1 de febrero de 2015

Notes From Underground - Fyodor Dostoyevsky

Me junté con Dean en East Finchley. El plan era café, librería genial, tienda de vinilos genial, comprar fruta (había una explicación para esto) y despedirnos. El tiene mucho que editar pero me quería mostrar esos lugares. Nos encontramos a las 10:30 en la estación de subte. Mañana fría. Anoche nevó. Hoy está soleado. Cuando salimos de la estación me mostró que al otro lado de la calle estaba uno de los cines más antiguos de Londres. Phoenix Cinema. Y casi se arrepiente de pasar sin realmente mirarlo, asi que entramos dos minutos, y me mostró una foto de cómo son las salas adentro, todavía conservadas como en los años '20. 
Fuimos a un café cercano a la librería (que todavía estaba cerrada). Big Chef Cafe. El lugar me recordó inmediatamente a los lugares donde íbamos a comer con papá. Baratos, viejos, con mesas de plástico gris, con el asiento y el respaldo acolchonados en rojo, en los '50 hubiera sido un estilo "moderno". Muy poco Londres, más bien Buenos Aires. Microcentro a la tarde concurrido por viejos regulares. O no... más bien Bariloche, y esos lugares/ciudades que se quedaron un poco en el tiempo.
Hablamos, hablamos... no puedo transcribir las cosas que dijo porque su uso de las palabras cuando habla de cosas que le interesan es tan genial que mi memoria y mi traducción no le harían justicia. 
Sacó un libro de nutrición de su bolso. Entre las hojas que estaba leyendo había hojas más grandes que las páginas del libro en las que tenía anotaciones ilegibles y algo que parecía un plan semanal.  (a todo esto yo estaba rememorando nuestro primer café, con su anotador a punto de sufrir una mancha permanente de café, pero esto no había sido un problema para él, desprolijo como nadie con su maletín lleno de fotos y papeles) Desparramó las hojas por la mesa para poder mostrarme los alimentos que el libro recomendaba para hacer una desintoxicación. Pensé otra vez en papá. Un recuerdo muy fuerte de su forma de "estudiar" y las anotaciones desprolijas que hacía en todo tipo de hojas (hasta su caligrafía es parecida). Quise llorar. Pensé que no es casual que esta persona haya aparecido en mi vida. Pensé que estoy tan lejos de mi papá en tantos sentidos, y acá del otro lado del mundo y de la vida, estoy tomando un café con alguien que escribe notas como él.
Entonces me habló de su nuevo entusiasmo por las frutas y esta dieta que está haciendo,.. Y me pareció genial que quisiera compartirlo conmigo. 
Y después, hablamos, hablamos... no puedo transcribir las cosas que dijo porque su uso de las palabras cuando habla de cosas que le interesan es tan genial que mi memoria y mi traducción no le harían justicia. 
Entonces me preguntó cómo ando yo, y empecé por ecplicar que mi vida había cambiado drásticamente desde la última vez que nos vimos. Que en ese momento estaba en un "pozo negro" (dije exagerando) y que rápidamente estaba saliendo. "Me mudé, me compré mi pasaje a Argentina, logré que solucionaran el problema de impuestos que tenía..." resumí. Ahora lo que me falta es cambiar de laburo...
Y mientras le contaba sobre las lecciones de esta etapa dura, mientras le explicaba que tenemos que estar en control de la energía y la gente que nos rodea, y que necesitaba urgentemente dejar Mayfair y la chetada (bueno no lo dije así pero me gustaría que hubiera una palabra en ingles con la cual sentirme tan cómoda para adjetivar despectivamente) me interrumpió para contarme la historia de Margate, un pueblo en la costa, a 2 horas de Londres, donde según él, se instalaron verdadeors bohemios que escaparon de las grandes ciudades de Inglaterra cuando éstas se volvieron caras (y caretas). No voy a tratar de transcribir su forma de hablar cobre la ciudad pero al menos la reproducción verbal que hice cuando más tarde le conté a Nico lo que Dean me contó, lo llevó (a Nico) a mirarme con ojos de niño entusiasmado y me dijo "quiero ir!".
Dean me dijo que me encantaría. Que mucha gente está yendo ahora a Margate porque las ciudades costeras como Brighton se han vuelto muy caras y los jóvenes buscan otros lugares para emprender sus proyectos. Sobre todo huyendo de Londres y su característica esclavizante en cuanto al trabajo y al ritmo de vida. 
Y después le conté que estoy escribiendo un guión. Me preguntó curioso sobre la premisa de la película, entonces le conté.
Le conté la historia que dio origen a la idea, y por primera vez lo vi a Dean mirarme de igual a igual en cuanto a proyectos artísticos. Le emocionó tanto la idea que quiso adivinar el final cuando casi estaba por terminar la historia, pero se emocionó aún más cuando no adivinó.
Después empezó a tirarme ideas incluso nombres de actrices que le gustan y que podrían funcionar para el papel principal en mi película. Me reí por dentro al verlo tan ingenuamente entusiasmado por algo, igual que yo.
(No me malinterpretes, no estaba saltando como loco de la emoción, estada seriamente aportando ideas como si lo que estuvieramos discutiendo era algo que sin dudas se iba a materializar pronto).
Esa es también mi ingenuidad y el impulso invisible que me llevó a hacer cosas de las que podría haber dudado muy facilmente, pero el no dudar las materializó.
Tomamos dos lattes y cuando el horario era más razonable fuimos a la librería.
Me volvió a repetir que no iba a salir sin comprar algo, abrió la puerta y a mi izquiera vi, apoyado sobre una pila de libros que venía desde el piso y me llegaba a la cintura, el libro "Notes From Underground" de Dostoyevski. Lo agarré ronriendo sabiendo que toda esta magia no es extraña ya, pero, perdón, lo del libro es otra historia. Basta con decir que en ese momento exacto, en ese lugar exacto, todo era perfecto, era un llamado, Y otra vez un nuevo libro llegaba a mí en la forma más premonitoria posible. No lo estaba buscando, lo estaba esperando.
Seguí mirado libros, le dije que le iba a contar la historia de ese libro otro día, pero ya no necesitaba encontrar nada más. Mi visita a la librería estaba saldada, no esperaba que el Universo me sorprendiera de ninguna otra forma, porque ya era suficiente. 
Mientras leía con atención los lomos de los pequeños fasículos de poesía, Dean encontró un antiguo maletín de madera y cuero, como los que exhibió en su muestra "The Return of The Rudeboy". Lo compró. El también se iba del local contento. Y me apuró porque todavía teníamos que ir sí o sí a la disquería y ya se daba cuenta que nos podríamos quedar horas ahí...
A dos cuadras, entramos en un local de vinilos y cd's. Había 5 hombres adentro, y todos los saludaron a Dean como si fuera un vecino que ven todos los días. Dean me presentó como su "amiga Sofia, gran coleccionista de discos".. Yo me reí bajando de un hondazo la exageración de esa descripción y empecé a recorrer con los dedos el catálogo de Lp's y singles que se acumulaban en cajas de madera divididos en estilos y etiquetas. Post-Punk, New Wave, Manchester, 80's, etc. 
Probé un single de The Cure y todos movieron la cabeza al ritmo de los últimos segundos de una gran canción. Después empecé a encontrar maravillas del punk y Dean se perdió por un momento en la sección de Northern Soul. 
Se nos hizo tarde y Dean todavía tenía que comprar fruta y yo tadía no había terminado de llenar mi mis brazos de discos que comprar. 
Así que nos despedimos con la promesa de hacer esto más seguido, y yo me quedé ahí con sus amigotes melómanos, que se asombraron de ver la "primer argentina apasionada por el post-punk que entra a la tienda"
Uno de los chicos mientras veía los discos que ya tenía en la mano me dijo "a vos te gusta el post-punk, Manchester, todo eso no? mirá esto:" Me acercó un inmaculado album de The Durutti Column con la tapa texturada y en colores pasteles. No tenía idea del disco pero todo lo que viniera de la mano de Tony Wilson, en el momento en que estaba a punto de terminar de leer su único libro, yo lo recibía con amor.
"Los pocos argentinos que vienen llevan Reggae, o música electrónica" me dijeron... Me pareció raro que ninguna fuera en busca de The Cure por ejemplo... pero me quedo con mi etiqueta linda "la primer argentina apasionada por el post-punk".
Me dijeron que me hacían descuento porque era amiga de Dean, y terminé llevando 5 LPs y 2 singles pagando 20% menos.
Salí de la disquería y volví al café donde empezó nuestra mañana.
Escribí un rato en mi libreta linda, me comí un horrible (y barato) desayuno inglés como almuerzo y me tomé el tren a Stokey. Mi día iba a terminar tan genial como había empezado, así que no había mejor opción que esa.

jueves, 29 de enero de 2015

24 Hour Party People - Tony Wilson

"Después de pasar un día duro en el laburo al lado del guardarropas muriéndome de frío, con ese vestido horrible y desabrigado que me hacen usar (dorado, y me queda chico en el culo entonces se me frunce en la panza) salí del restaurant con dolor de cabeza, de ojos y de oídos, con fiebre y mal humor y la pregunta ya desesperada de "qué hago acá?!

En vez de irme a casa a dormir me tomé el colectivo y fui directo a Shacklewell Arms. Lo único que podía salvar mi día era una cerveza y un poco de música a todo volúmen.
Mientras pasaba parada tras parada, entre dormida y mirando el paisaje desde el colectivo, me imaginaba a mí misma ahí relajando todo el cuerpo hacia el barullo, el escenario como un altar sagrado "al fin puedo respirar" pensaba en mi visión.
Llovía y era uno de los días más fríos del año, así que las cuadras desde la parada al bar sería la última tortura que tendría que soportar en el día.
Entonces sentada en mi mesa, con una cerveza y unas papas fritas con sal de romero (mejores que las del casino) miré hacia afuera y a traves de las ventanas sucias de Shacklewell Arms, vi la lluvia convertirse en partículas blancas livianas, que luego de mantenerse suspendidas en el aire, entre ellas desordenadas, se acercaban al piso y se fundían con el asfalto.
Dudé de lo qe veía y al mismo tiempo lo reconocí porque ya lo había visto antes. El momento exacto en que comienza a nevar. Me acerqué a la ventana y aún era imposible asegurarlo. Tuve unas inmensas ganas de tocarle el hombro al de al lado y decirle "look! it's snowing!" pero recordé que tal vez para esa persona no habían pasado tantos años desde la última vez que vio la nieve.
Segundos más tarde era insidcutible. Una chica pasó por la vereda y su gorro negro se llenó de puntos blancos. Segundos después de eso, como todo lo que empieza en Londres, paró."

Entonces pasé unas horas sentada, sola, escribiendo es espacios blancos en mi agenda y leyendo los últimos capítulos de 24 Hour Party People.
Se acercó un chico a mi mesa y me dijo algo como "perdón pero tengo que decir algo, porque te veo que estás acá hace horas escribiendo y encima leyendo un libro sobre la música de Manchester, y bueno, yo soy de Manchester y soy historiador musical."
Se sentó al lado mío y me preguntó si me podía invitar una cerveza. Entonces me contó que una vez cruzó algunas palabras con Tony Wilson. Me advirtió que era una anécdota un poco deprimente pero mientras la contó nunca perdió la sonrisa ni el sentido del humor: Fue en un partido de futbol, él estaba con su papá y vio que delante de ellos caminaba Tony Wilson. Entonces le dijo a su padre "papá, mirá es Tony Wilson! es una leyenda!" y Tony Wilson se dio vuelta y le dijo "Seré una leyenda pero incluso a las leyendas les da cáncer."
Los dos nos reímos y le dije que me parecía muy propio de Tony Wilson esa respuesta, cómo se pudo reír de sus propios fracasos toda su vida. En solo algunos segundos y unas pocas palabras, Tony Wilson le dio una respuesta fiel a su personaje, sin querer, fiel a su destino de leyenda.



viernes, 16 de enero de 2015

Morrissey The Autobiography - Morrissey

This isn't about Factory, this isn't about Tony Wilson or Steven Morrissey; it's about Manchester, and Manchester only. [...] I think the young people of this area deserve to know themselves, to understand how important they are. I think City Fun's greatest hits and Shy Talk and Out There should be reprinted, and have Cummins pic of the Electric Circus hanging on the wall; I think the works of Garrett and Saville and Mulvey and Boone should be diaplayed and... Yakkety-yak, thud." Tony Wilson's letter to Morrissey
Y entonces Kevin Cummins me escribió un mensaje

domingo, 9 de noviembre de 2014

The Age of Magic - Ben Okri

Acerqué mi cara a la taza y un vapor tibio me acarició la naríz y los labios. Sentí de golpe el olor a canela, tan invernal que me trasladó dulce y violentamente hacia el pasado. No se exactamente qué pasado, pero presumo que tiene algo que ver con la última navidad, la primera acá, la primera tan lejos, la primera tan distinta, desconocida y extraña que se vé, que dejé impregnada en mi memoria una nueva conexión. La de la canela con el invierno. Este que sabe, huele y se vive diferente.
Y ahora después de darle vueltas al recuerdo, de tratar de descifrar qué es lo que impulsó a la canela a quedarse así clavada en mi memoria, pienso en esa noche en que caminamos por el mercado navideño de South Bank. Los churros con chocolate que estaban cubiertos de canela y entonces después, nuestras manos olían a canela y nuestros guantes olían a canela. Lucecitas. Lucecitas azules. El río al lado. Nosotros juntos. El futuro prometía grandes cosas pero esas cosas aún eran invisibles. Jamás olvidaré ese invierno.

Y ahora entiendo por qué The Age of Magic llegó a mis manos antes que este café con canela.
Otra vez la perfección me desborda me desconcierta y me enamora.

"Some things only become clear much later. [...] Begin at the beginning; at the mid-point begin again, and at the end return to the beginning. Never move far from the alpha of life. Replenish yourself in the aleph. Renew the core with the alf. In A we begin and to A we return. [...] He didn't know it at the time. But there, in the train station, of all places, he had experienced a bit of Eden. [...] Everything they saw was wrapped in the mystery of first encounters. [...] Something of our deeper selves lives in the magic of first encounters. We try later to recapture that first enchantment, but only rare experiences reawaken it.
-Maybe we'll awaken the magic of this walk in a future journey.
-I suppose that's what a classic is.
-what?
-A work that has the spring of eternal freshness within it. It manages to be new each time you encounter it.
-Yes - Mistletoe said - But some time needs to pass for the magic to be renewed. [...] So they strode into the depths of the pub like enchanters, altering reality by altering themselves. All at once they seemed like regulars who had been away for a long time. They went to the counter and ordered two pints of the local beer and looked around, as if they were curious about the new faces they saw leaning against the walls, standing in clusters, darkening the ceiling with smoke. [...]"

"So books should be lived to be read.
And life should be dreamt to be lived"

sábado, 8 de noviembre de 2014

The Age of Magic - Ben Okri

*Después de leer a Pizarnik durante semanas, un libro lila llamó mi atención sobre un estante en una librería. THE AGE OF MAGIC, las letras blancas dentro de un cuadro violeta se leían claras en el lomo. Pensé en Patti (the golden age). Un paisaje violáceo de montañas nevadas como un "paraíso perdido" envolvía las tapas duras color lila.

*Ese día mi hermana me había hablado sobre comprar libros al azar, simplemente por verlo, o agarrarlo sin mirar demasiado, con la convicción de que no hay error. Ese es el que tengo que llevar, ése es el que tengo que leer.
Leí algunas frases sueltas y la descripción en la contratapa. Me asombró la belleza que contenía, como un objeto precioso sentí la necesidad de poseerlo. Pero ese día no tenía plata y aún estaba leyendo Poesía Completa de Alejandra. No era necesario. Todavía no era el momento. Devolví el libro al estante.
Unas semanas después, mientras viajaba al trabajo, leí las últimas hojas de mi libro gordo de poemas. Cuando lo cerré, supe que debía volver por el libro lila.
Entré a la librería, caminé hacia el estante, agarré lo que parecía ser el mismo ejemplar que me había cautivado semanas atrás, y una vez en el tren leí las primeras palabras.
"The age of magic has begun. Unveil your eyes."

*Aunque el estilo de escritura no es mi predilecto (Ben Okri es directo, conciso, despojado, sus frases son limpias y simplificadas) comencé a encontrarme con reflexiones e ideas que puedo comprender recién ahora que me fui de "casa", que me siento lejos y cerca de todo al mismo tiempo. Hace unos días me pregunté cómo sería volver a Argentina (estoy escribiendo sobre una página del libro lila que contiene la palabra "Bruno") si sería capaz de volver y quedarme. Por un momento se me ocurrió que tal vez no puedo.
En el segundo capítulo del libro dice:
"Do you know what the luckiest thing is?"
"No"
"It is to be at home everywhere".

*Hoy mientras mirábamos y escuchábamos a The Wave Pictures en The Lexington, Nico me preguntó si tenía algo para escribir. Busqué en mi cartera y le ofrecí un lápiz negro y mi libro lila. Lo miró con curiosidad y asombro. El libro lo intrigó genuinamente, como si al verlo hubiera entendido algo sin saber exactamente qué entendió.

*En la página número 14 anoté en lápiz el nombre "Jodorowsky".

*Más adelante me encontré con las siguientes palabras: 
"Those who perish in the struggle to turn their dreams into reality are more admirable than those who live and die without giving a sign that they were ever alive. One of the greatest legacies we can leave future generations is the knowledge that we fought the beautiful fight."

*Mientras camino por las calles llovidas de Beckton pienso que no hay ningún error en el hecho de que yo esté acá. Las ideas que crucen mi mente mientras camino de la parada del N551 a mi casa con olor a alfombra, no serían las mismas en ninguna otra parte del mundo. Miro el asfalto amarillo, los faroles reflejados en el suelo mojado, la calle cuesta arriba, y el frío que no me lastima ni un poco. Pienso en la paciencia, en el esfuerzo, en las prioridades y en el arte. 
"A film never gets made with mantras and meditation. Hard graft, the march of a thousand miles, and the willingness to sacrifice almost everything is what gets a film to the big screen."

*Entonces ahí caminando a la 1 de la mañana por Beckton me dije: "el viernes, ni bien cobras, te compras la computadora, y no importa si tenes que vivir dos semanas sin un mango, vas a trabajar y volves a tu casa y haces lo tuyo, lo que te hace feliz, escaneas algunos rollos, escribis artículos sobre cine y trabajas en tus proyectos. No necesitas mucho más que eso en realidad. Todos los días levantate a la mañana y pensá, cuáles son tus prioridades. Lo que hagas durante el día tiene que coincidir con eso. Tiene que acercarte a tus objetivos. Lo demás no es importante." Todo eso pensaba mientras caminaba por Beckton.

*"He watched the twenty-two pieces of luggage being driven away. There are twenty-two letters in Jewish alphabet, twenty-two cards in the major arcana of Tarot, and twenty-two paths on the tree of life."


viernes, 17 de octubre de 2014

Under The Skin - Michael Faber

Solcito otoñal y yo termino otro libro.
Algo está cambiando



Just Kids - Patti Smith

Once again I find myself recommending "Just Kids" and talking about love, art and life while remembering all the special and immense effects it had on me. So much powerful energy contained in those pages, weapon of change, fountain of inspiration. Can't be grateful enough for those words and everything that came after the last of it's pages. I'll open it over and over again to find out how I got here, how I became who I am and how I discovered who I want to be.

martes, 23 de septiembre de 2014

Kaddish - Allen Ginsberg

La tristeza de tus memorias hermosas en prosa o poemas se equilibran con la felicidad de algunos días. La misma tristeza que me llena el alma cuando escucho Bob Dylan o cuando recuerdo a Heath Ledger, o ahora cuando suena una canción de Cerati. Naomi en los hospitales, todos, tantos años. No puedo ni imaginarme tu dolor que se habrá vuelto costumbre y cotidianidad con el tiempo. Solo puedo cerrar los ojos y absorber tus palabras en la presión que siento en el pecho y respirar hondo mientras agradezco tener estos libros en mis manos que sanan el mundo.
Porque como dijo mi hermano sabio, la felicidad y la más profunda tristeza se sienten igual. En la boca del estómago desbordante e invasiva sensación imposible de ignorar.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Kaddish - Allen Ginsberg

I spent the day reading Allen Ginsberg and when I got home, I received Sunflowers for my birthday from my lovely housemates ♥
"I hope you have sunflowers to worship wherever you are" I wrote once thinking of him.

Kaddish - Allen Ginsberg

I spent the day reading Allen Ginsberg and when I got home, I received Sunflowers for my birthday from my lovely housemates "I hope you have sunflowers to worship wherever you are" I wrote once thinking of him.
Agne, thank you

lunes, 4 de febrero de 2013

How To Be Good - Nick Hornby


Llevo 80 páginas leyendo sobre las atrocidades que conlleva el matrimonio. Creo que alguna vez podría haberme reído mucho en complicidad del autor y de su forma de describir las mil y un maneras que tienen dos personas, de caer, como tantos otros fracasados, en la miseria de la vida de casado. Me hubiera reído al recordar el trivial fracaso de mis padres, mis abuelos, mis vecinos... pero por primera vez siento que éste no era el momento adecuado para abrir este libro.
No quiero escuchar argumentos sobre cómo 20 años de convivencia llevan, sin excepción, al aburrimiento, la intolerancia y la amargura. Por más lógica y comprobable que sea esta teoría.
*Me pregunto si siempre estarás de mi lado

[Preguntas que jamás tendrán respuestas coherentes debido a su origen incoherente.
1/ Todos creen ser distintos, pero sólo nosotros somos distintos no?]

Sigo leyendo algunas páginas porque aún confío en la mirada optimista de Nick Hornby similar al "whatever works" de un Woody Allen venido a menos (pero al menos que la vida sea así de simple es alentador no?) y encuentro una porción de texto que me obliga a tirarle una sonrisa al universo. Tal vez después de todo el libro SIEMPRE es el correcto.

I can't help but love David at this moment. He's calm when he has every right to be angry with everything and everyone, and as a result I feel, for the first time in a long time, that we are a unit, a couple, a marriage, and that marriage is, after all, something we should all aspire to.