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domingo, 6 de julio de 2014

Las Venas Abiertas de América Latina - Eduardo Galeano

Reconozco el punto donde todo empezó. Estaba aburrida en el laburo y encontré una noticia en internet que advertía que en Brasil estaban matando chicos por las noches para limpiar las calles. Aunque dudaba de la legitimidad de la nota, me superó la angustia y me puse a llorar. Nunca había llorado así antes. Nunca por estas razones. Nunca antes había sentido que por más que llorara, nadie a mi alrededor iba a entender lo que me pasaba. Me sentí tan lejos y tan inútil, y sentí un profundo amor por mi tierra y mi sangre latinoamericana. Arturs trató de calmarme, y yo lloré por un rato más, y le hablé, le hablé, le hablé de la hermosa gente de Brasil, de la gente que sufre en Latinoamerica, de los sueños humildes, de la pasión, de la identidad.
Me di cuenta que mi viaje me estaba enseñando lecciones en dos direcciones. Hacia adelante y hacia atrás. Lo nuevo y lo que siempre estuvo ahí pero yo solo podía ver desde adentro. Nunca había tomado real distancia para observar esto. Y ahora, estoy tan lejos, que la imagen cobró nitidez. Y mi cuerpo tiembla.

Entonces empezó una nueva revolución dentro mío. Me miro a mí misma, observo a mis amigos, nos comparo, comparo nuestras culturas, recurdo nuestras costumbres, y reconozco el amor que le tengo a los detalles que nos unen entre nosotros y nos separan de otros.
No se hacia donde me va a llevar esta ola de sensaciones, pero la abrazo con toda mi atención y mi curiosidad. Soy una página en blanco dejándome llenar.

Mientras caminaba con mis botas de lluvia cubiertas de barro por Glastonbury, pensé fugazmente que me gustaría leer "Las Venas Abiertas de América Latina"...

Unos días después Magui llegó a Londres como una de sus paradas por Europa. Le ofrecí quedarse en casa unos días. Nunca fuimos muy amigas, de hecho no nos vemos hace años, creo que desde que terminamos el colegio. Pero era un placer para mí ayudarla y compartir un poquito de la magia que es viajar. Hablamos algunas veces por Facebook. A veces me contaba que se cruzaba con Chele en la facultad y hablaban un montón. Cuando llegó acá le pregunté por ella. Me dijo que habían planeado encontrarse antes de que empezara su viaje porque Chele le quería dar algo para mí. Un libro. Que había comprado y escrito una dedicatoria, pero que Chele se había enfermado y no habían tenido oportunidad de verse antes de que Magui saliera de Buenos Aires. "Las Venas Abiertas de America Latina" es el libro que Chele tenía planeado mandarme.

Se me llenaron los ojos de lágrimas en el instante en que Magui me contaba eso, mientras sacaba cosas de su mochila y se acomodaba en el living de mi casa. Agarré el libro de Bolaño que las chicas me regalaron para mi cumpleaños y se lo mostré a Magui. "Esque la extraño tanto" dije, tratando de no llorar. Y a la vez, esa cosa mágica que tiene de leerme a la distancia me emocionó.

Siento que aunque no lo tenga conmigo todavía. El libro llegó a mí y llegó en el momento justo.
Gracias amiga.

A Blue Hand - Deborah Baker

Por qué el Budismo?
Porque el Budismo me eligió a mí.
Porque caminando por Glastonbury, el día después de encontrar "A Blue Hand", me topé con una carpa budista, donde me podía sentar a invocar frente a un Gohonzon.
Cuando vi el libro pensé "otra vez el Budismo vuelve a mi vida"
Cuando vi la carpa pensé "otra vez el Budismo vuelve a mi vida"
Cuando no podía encontrar el camino de vuelta a la azulidad, el Budismo volvió a mi vida.
Y yo solo lo dejo volver. Como dos viejos amigos que se aman cada vez que se encuentran.
Y cuando vuelve, siento que en realidad siempre estuvo ahí.


A Blue Hand - Deborah Baker

Mientras recorríamos los stands del Glasto nos encontramos con un puestito de libros. A simple vista, cosas maravillosas. El primer hallazgo fue un libro de pinturas de Kim Gordon "Performing/Guzzling", y después de varias cositas lindas y tentadoras, "A Blue Hand. The Beats in India" de Deborah Baker.
Ni bien vi la portada del libro (Una foto de Allen Ginsberg en un balcón, en blanco y negro, vestido con varias túnicas superpuestas, acercando su mano a un mono que pasaba por ahí) lo agarré con fuerza y me lo llevé a la carpa. Una mano azul. Azul como mi color. Azul como la piedrita en la mano que me protege del mal de ojo. Azul como el lapilázuli en el centro del brazalete que me trajo mi hermano de Perú. Azul como la estrella de Robert y Patti.

No pude evitar sonreír al ver la foto, como no puedo evitar sonreír cada vez que pienso en Allen.
Con esa belleza tranquila (lo pienso) lo escribo y se me pone la piel de gallina.
A las pocas primeras palabras de lectura, me encuentro con la descripción de Deborah Baker
"In the tiny lavatory mirror, behind the heavy black frames of his spectacles, his eyes held a gaze of curiosity, magnified by the power of his lenses. There was his nimbus of thinning hair. There was the heavy woolen sweater over a lumberjack shirt. There was the familiar and worn expression of loneliness". 
Entonces luego de esas primeras palabras de amor, sentí confianza en Deborah Parker, supe que ella me llevaría en un viaje hermoso por la India.
Me senté en el pasto a leer. Ya estaban pasando cosas hermosas a unas pocas horas de haber llegado al festival.



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los Detectives Salvajes - Roberto Bolaño

I
Camino por Clissold Park. Ya lo hice otras veces pero todavía no lo recorrí por completo. Veo unos troncos a un costado, sobre el pasto y por pura nostalgia se convierte en el mejor lugar donde sentarme y leer. Entre Bariloche y el Parque Saavedra, noto lo fácil que me es acomodarme sobre sus formas irregulares, como la facilidad de hablarle a un viejo amigo, cuando conoces todo de él, sus defectos, sus rugosidades, las marcas que dejaron los años en él...
Me doy cuenta que entre todas las similitudes que puedo encontrar entre esta ciudad y mi casa, este tronco es el punto más alto del viaje astral hasta allá. Cuando concentro la mirada sobre su corteza muerta, el olor del aire tiene algo del sur de Argentina, y creo que pueda ser probable, que al levantar la vista, alcance a ver a mi mejor amigo vagando por acá. Un nene me vio sentada en el tronco y corrió hasta mí para treparlo. "Horsie, Horsie" imaginaba mientras intentaba subirse como a un caballo.
Recordé mis años de infancia, que pco tuvieron de malos, subiéndome a los árboles con mis hermanos, imaginando todo tipo de historias, convirtiendo a dichos árboles en infinidad de escenarios.

II
Estoy enamorada de esta ciudad. La ciudad que me vio crecer de golpe. La ciudad que me asusta y a la vez me observa al enfrentarme con ella y vencer esos momentos de dificultad. La ciudad que me desafía con su clima amargo y poco amigable. Parece como si alguien estuviera soplando con todas sus fuerzas desde lejos para dificultar mi paso, pero yo tiro a la basura el ahora inservible paraguas y continúo el camino bajo lluvia, que no me molesta ni me disgusta, más bien me recita como una voz en loop, dónde estoy, y quién soy, y qué hago acá. Mientras bajo las escaleras de nuestro nuevo edificio me doy cuenta que no estoy pensando a dónde ir. Porque conozco de memoria algunas calles de mi barrio y ya no me siento perdida ni desorientada.

-notas en el libro

Los Detectives Salvajes - Roberto Bolaño

"En Viena llovía. ¡Pero nosotros no somos terrones de azúcar!"
En Londres llueve. Yo voy en el asiento delantero del colectivo rojo. No se si sumergirme en el mundo de los realvisceralistas o contemplar la ciudad a través de los vidrios mojados. Me urge escribir este pensamiento. El único papel que tengo a mano es aquel que cayó desde un balcón, sobre mi mesa en la vereda, justo al lado del café que estaba tomando. De nuevo en Buenos Aires por un segundo. La lluvia es la misma en todo el mundo.

Woolgathering - Patti Smith

Childhood memories into a song
"Sometime later I was holding Kimberly in my arms. She'd had an asthma attack while my parents were out. I tender to her as I was taught then was able to rock her to sleep. I heard some shouting from across the road. The sun was going down and I stepped outside. The old black barn was in flames. I heard a terrible screeching. Someone said it was bats burning alive. I stood there cradling the baby. The sky was purple with golden streaks. I could see the planets and the evening star.
Hovering above the field were swarms of gnats and fireflies. Pale lunar moths circled the night lights, with a life of their own. My brother raced across the road; nothing is more exciting for a young boy than fire. Yet I knew the flames wouldn't spread. The barn would burn and leave its mark. But the field was safe, or the woolgatherers would protect it. Just as Harry Riehl had protected his wife, and I was protecting Kimberly. The baby awoke and smiled at me. It occured to me than nothing was more beautiful than a new born smile."

The wall is high, the black barn,
The babe in my arms in her swaddling clothes
And I know soon that the sky will split
And the planets will shift,
Balls of jade will drop and existence will stop.
Little sister, the sky is falling, I don't mind, I don't mind.
Little sister, the fates are calling on you. 
Ah, here I stand again in this old 'lectric whirlwind,
The sea rushes up my knees like flame
And I feel like just some misplaced Joan Of Arc
And the cause is you lookin' up at me.
Oh baby, I remember when you were born,
It was dawn and the storm settled in my belly
And I rolled in the grass and I spit out the gas
And I lit a match and the void went flash
And the sky split and the planets hit,
Balls of jade dropped and existence stopped, stopped, stop, stop.
Little sister, the sky is falling, I don't mind, I don't mind.
Little sister, the fates are calling on you. 

I was goin' crazy, so crazy I knew I could break through with you,
So with one hand I rocked you and with one heart I reached for you.
Ah, I knew your youth was for the takin', fire on a mental plane,
So I ran through the fields as the bats with their baby vein faces
Burst from the barn and flames in a violent violet sky,
And I fell on my knees and pressed you against me.
Your soul was like a network of spittle,
Like glass balls movin' in like cold streams of logic,
And I prayed as the lightning attacked
That something will make it go crack, something will make it go crack,
Something will make it go crack, something will make it go crack. 

The palm trees fall into the sea,
It doesn't matter much to me
As long as you're safe, Kimberly.
And I can gaze deep
Into your starry eyes, baby, looking deep in your eyes, baby,
Looking deep in your eyes, baby, looking deep in your eyes, baby,
Into your starry eyes, oh. 

Oh, in your starry eyes, baby,
Looking deep in your eyes, baby, looking deep in your eyes, baby, oh. 

Oh, looking deep in your eyes, baby,
Into your starry eyes, baby, looking deep in your eyes, baby

Kimberly by Patti Smith on Grooveshark

jueves, 23 de mayo de 2013

Diarios - Alejandra Pizarnik

Notas

p.384► Confusión. No sé si me gusta Artaud. (Chele)

Si salvas a la víctima tendrás que matar a la asesina.

p.385► Abro el libro luego de mucho tiempo, y Alejandra me habla desde sus diarios. Necesitas no esperar. Necesitas no esperar nada de los demás. Necesitas orgullo y soledad.

p.396► La belleza de este libro me recuerda el valor de todas las cosas en tiempos en que no lo siento con seguridad. Cómo las palabras pueden contener tanta belleza pura, y solas ellas darme tanta paz, llenarme tanto, todo el vacío que descubro en mí ahora, calmado por las palabras y memorias de Alejandra. Ojalá ella haya tenido algo así en sus días grises.

p.399► INSPIRACIÓN = FELICIDAD. No sé si retengo las vivencias de Alejandra pero leerlas me activa la mente. No puedo esperar a escribir algún poema en París, y continuar con mi serie Los Subterráneos, y hacer un blog del viaje aunque yo sola escriba en él. Viajar y crear, viajar y crear. Viajar y leer, viajar y leer. Voy a llevarme Rayuela para la playa y así clavarme París en los huesos y en los ojos. Pasión penetrante y contagiosa de Alejandra, hermosa. Cómo sacudís al mundo con tu soledad eterna.